—Alicia, no puedo creer que lo hayas hecho de nuevo, no tenías por qué molestarte.
—No vengas a decir eso, sabes perfectamente que no es ninguna molestia y yo soy tu amiga, tampoco voy a aceptar un no por respuesta —sonrió mostrando todos los dientes mientras le tendía la caja grande—. Tómalo y ábrelo. Me muero por ver tu reacción, sé que te va a encantar —apremió, ansiosa por ver su cara cuando viera lo que había dentro de la caja.
—Bien, muchas gracias, ya que me pones contra la espada y la pared...
—No lo veas de ese modo. —bufó—. Lo escogí para ti con mucho cariño. Así que...