Los días pasaban, todo era tranquilidad en las familias, Luggina compartía su tiempo con sus hermanos Berlusconi y Pierre, al igual que con sus abuelos.
— Papá. Estás vacaciones me iré con mis abuelos Berlusconi a Alemania y luego iremos a recorrer Sudamérica. — Expresó Lugg con tanta emoción.
— Divierte mucho hija, cuando regreses nos iremos de vacaciones también.
— ¿Dónde iremos papá? — Preguntó sintiendo curiosidad, por qué Stefano siempre los sorprendía.
— Será una sorpresa mi amor. — Dio brincos de felicidad, a pesar de tener una personalidad con un sentido de la responsabilidad trataba de comportarse como la niña de diez años que era.
Los cuatrillizos...