Luego de dejar a Pierina en la empresa, Stefano se dirigió al hospital,para empezar con su labor, aquel día el turno era en la mañana, tenía cirugías, programadas.
La mañana transcurrió de acuerdo a su agenda, salió de quirófano y se dirigió al consultorio, era la hora del almuerzo, llamó a su esposa para invitarlos a almorzar juntos.
— ¡Hola amor! ¿paso por tI para almorzar?
— Por supuesto que sí, te espero amor.
Contestó con una sonrisa.
¿Lo amaba? ¡Claro que sí!
Era el amor de su vida, y más feliz no podía ser,
Terminó de firmar los últimos contratos que tenía, para los próximos proyectos.
Tomó su teléfono...