—¡Kayleeee!
Despertada de un sueño profundo, Janeth saltó de la cama y corrió a la habitación de al lado, donde Trudy se revolvía en la cama. Tocó el hombro de la anciana.
—¿Trudy?
—Noooooooo, por favor, noooooo. —Trudy volvió a gritar.
Janeth se dejó caer en el borde de la cama y agarró los hombros de la mujer.
—Trudy, despierta. No pasa nada. Estás soñando.
Los ojos de Trudy se abrieron de golpe y agarró el brazo de Janeth con una fuerza mortal.
—Kaylee.
—No —Janeth forzó su voz para mantener un tono bajo y tranquilo—. Soy Janeth.
La mirada vidriosa desapareció de los ojos de Trudy, que parpadeó un...