—Randall llegó a casa anoche —dijo Ray al entrar en el dormitorio de Janeth—. Va a celebrar una fiesta con su equipo y sus familias. Nos ha invitado…
—Grandioso —respondió por cortesía, realmente estaba muy ocupada con una de las bebés.
Janeth terminó de amamantar a Emily y le dio unas palmaditas en la espalda a la niña antes de entregársela a Ray para que la acomodara de nuevo en su cama.
Ray acurrucó a su hija contra su pecho.
—Mi dulce niña —Presionó un beso en la parte superior de su cabeza.
—Sólo deseo que duerman toda la noche —se lamentó Janeth—. Realmente necesito más que unas pocas horas...