La felicidad nunca llegara aquellos que no aprecian lo que ya tienen
Respiro hondo y entro en la habitación.
- ¿Martha podemos hablar? - le pregunto a nana con toda la seriedad del asunto, sabe que estoy muy molesta, porque estoy usando su nombre.
- si, claro mi niña. - habla con nerviosismo.
Salimos afuera de la habitación y cierro la puerta.
- yo aveces no entiendo de qué manera hablarte - murmuró tratando de sonar tranquila
- no he dicho nada - habla rápidamente ya la defensiva
- tú y yo sabemos que si lo has hecho
- no es así. - asegura
- no me mientas, y mucho...