No riegues en tu vida semillas de rencor
Pongo mi otra mano en su hombro y rápidamente me impulsó y me ayudó cargándome, haciendo que enrede mis piernas en su estrecha cadera.
Llevo mis manos a su cabello castaño, que esta un poco largo, juego con ellos mientras sus manos bajan de mi cintura y mi toma entre sus manos y lo aprieta con mucha fuerza, haciendome volver a gemir, llenándome de nuevas sensaciones que me hacen perder la cordura. Me pega más a él, haciendome sentir su gran errecion ,, se restriega en mi sin pudor.
Empiezo a quedarme sin aire, pero al parecer eso no es el caso...