Amber salió del edificio con un nudo en la garganta y con sus mejillas llenas de lágrimas. Casi no podía respirar y su cabeza dolía mucho.
Caminó por varias horas, hasta que sus pies dolieron y luego se dirigió al único lugar que le brindaba paz, un lugar que no le gustaba visitar porque, le generaba una gran tristeza: el cementerio donde estaba enterrada su madre.
Cuando llegó y vio todo en perfecto estado, limpio y con flores, se extrañó por completo. No sabía si su madre tenía un familiar que había limpiado la tumba, no sabía si su madre tenía un amigo, pero no le tomó importancia, se sentía...