La gran belleza de las montañas rumanas y sus hermosos castillos, eran una delicia para aquel que tuviera el privilegio de presenciarlas. Los hermosos valles y los pintorescos pueblos, eran una experiencia única e inigualable. La noche había terminado, y durante el día Génesis había decidió recorrer las calles de aquel pueblo como una turista, y al anochecer todos partirían al hermoso castillo de los hermanos Sallow, los vampiros que iban a ayudarla.
Las calles lucían hermosas, totalmente decoradas y vestidas de flores y vividos colores blancos y violetas que invitaban a la paz. Todos en el pueblo estaban vestidos de blanco y caminaban en dirección a la vieja catedral...