Artem sentía como una tormenta de emociones y sentimientos descontrolados se apoderaba de él, dejándolo completamente indefenso ante aquellos ojos de tormenta que lo miraban casi con adoración. Génesis lo había besado repentinamente, y lo inesperado de ese beso, lo dejó sin palabras durante ese momento que deseo, fuese eterno.
—Mi Luna…yo… —
—No soy solo Luna…soy Génesis…odio que llames de esa manera. — respondió la loba blanca.
Y besándolo nuevamente, Génesis dejo todo aquello que sentía por el Alfa desde que era solo una chiquilla, impreso en ese beso. Artem, completamente embriagado por aquello, la beso apasionadamente sin contener todo aquello que por la hermosa albina había estado sintiendo...