En Rumania.
—Ya hemos descargado todo el armamento, y lo hemos subido a los camiones. Los hombres están exhaustos, y quieren descansar por una noche. — decía Niklaus a su padre.
Nicanor asintió.
—Está bien, vayamos al pueblo por comida y provisiones, y llévalos a alguna taberna. Se han ganado un merecido descanso después de la ardua lucha que hemos estado haciendo, logramos aniquilar a muchas manadas pequeñas desde Budapest hasta aquí, y necesitamos un buen descanso. Nos quedaremos tres días en el pueblo. — respondió el líder Salvatore.
Niklaus sonrió. Aquella era una oportunidad perfecta para conseguir más información sobre los enemigos y sobre Génesis Levana; había escuchado a...