Aquella noche, nuevamente, Artem y Génesis se unían nuevamente en cuerpo y alma.
Artem besó sus labios y las manos de Génesis se elevaron a posarse sobre el torso desnudo del hermoso lobo de piel canela.
Artem sintió el suave y tímido tacto de las manos de Génesis sobre su piel, lo embargó de una pasión que había venido conteniendo desde sus primeros encuentros, y se fue sobre ella pegándola bruscamente sobre la pared, Génesis gimió en medio del beso y él aprovechó eso para introducir su húmeda lengua en la calidez de su boca.
Las manos de Artem recorrieron despacio la desnudez parcial de las piernas de Génesis, la...