Finalmente, había llegado a Paris. El esplendor de las bellas colinas era simplemente sublime. La inigualable belleza de los valles y las praderas que alcanzaba a apreciar desde dentro del vehículo, la habían hecho olvidar momentáneamente todas sus penas. Francia era sin duda un país hermoso, y le había abierto las puertas como un refugio después de haber pasado por tantos tormentos.
Génesis había llegado a tierras francesas, específicamente se dirigían al centro de Paris, en donde finalmente se reuniría con Artem, su amado Alfa, y se sentía realmente emocionada y conmovida por ello. Estaban viajando en una vieja camioneta, y ya alcanzaba a apreciarse la vista del hermoso poblado...