En la vieja mansión entre las montañas, Devlyn miraba con enojo hacia el horizonte. Su hermano gemelo había escapado sin dejar rastro alguno, y no era solo él; algunos pequeños grupos de lobos de la manada habían escapado también. Se sentía herido, completamente traicionado y abandonado por Lowell y la manada, quienes parecían despreciarlo y mirarlo con desdén. Mirando aquellas armas de cazadores que habían obtenido de Adolphus Kale, se sentía aún más enfurecido…en aquella vieja mansión estaban completamente a salvo de todo peligro y tenían manera de defenderse de otros lobos o de los cazadores Salvatore, pero nadie creía en él.
—Mi señor, los lobos más viejos desean marchar...