La luz de la luna llena lo golpeaba directamente a los ojos. La creciente ansiedad lo estaba consumiendo poco a poco, como si de un monstruo invisible lo devorara sin piedad se tratará. Su mente, cada vez más inestable, vagaba entre la realidad y la fantasía, así como en los recuerdos de un pasado que habría querido olvidar por siempre. Las luces de la ciudad lo confundían, moviéndose como rayones veloces que viajaban a la misma velocidad de aquella camioneta que era conducida por sus hombres. De la mente de Niccolo Salvatore poco estaba quedando, pues su descenso hacia la inevitable y completa demencia había ya comenzado.
¿Cómo era que...