El pueblo de Brasov se hallaba en completo silencio. La noche anterior, se había reportado un terrible ataque que había dejado a un joven mesero casi sin vida; afortunadamente, había sobrevivido el ataque sufrido, pero no dejaba de decir incoherencias asegurando que fue atacado por una joven monja vampiro.
Las personas más viejas y aquellos que de alguna manera sabían sobre la existencia de esos seres, no dudaban de la veracidad de las palabras del joven, quien se hallaba aun internado en el hospital con una anemia terrible; los doctores también le habían asegurado a los periódicos y noticieros, que ciertamente aquel infortunado muchacho había perdido mucha sangre. Los turistas...