El sonido de una espada afilándose, resonaba como un eco lejano en los patios de la antigua mansión Salvatore. Murmullos bajos y risotadas fuertes, rompían el eterno silencio que, desde hacía demasiado tiempo, había reinado en aquel lugar al que Niccolo ya no podía llamar un hogar desde el instante en que su madre se fue. Hombres buenos, cazadores fieles a su juramento se preparaban para la guerra aun no declarada del todo, buscando un mismo fin: la destrucción de los hombres lobo.
Todo hombre que en la mansión se preparaba, tenía su propia historia personal con una de esas bestias; desde el esposo fiel y devoto que fue traicionado...