Aquella noche la luna brillaba en lo alto luciendo como una joya de plata en medio del oscurecido cielo nocturno. No había nubarrones que avisaran de alguna lluvia anticipada, y las estrellas brillaban tan intensamente que se asemejaban a pequeños diamantes. Génesis observaba aquel hermoso paisaje nocturno en el centro de aquel jardín privado en lo alto de aquel viejo castillo. Un par de copas de vino se dejaban ver sobre una acomodada mesa que llamaba al romanticismo y dos enamorados se miraban sin decir palabra alguna. Habían tomado la decisión de dejar el castillo del Conde, y viajar de regreso a Italia…quizás, eso era lo mejor para ellos, y...