Inspira profundamente y me atraviesa con una mirada decidida.
—Ha dejado a Marcus... por mí. Y no sé por qué. Nunca le he dado motivos para pensar que le correspondía. —Se detiene un instante y evalúa mi reacción. No estoy segura de cómo me siento. Todavía no me ha dicho qué hacía ella en el Hotel. Suspira y continúa—: Él la ha echado de casa, se ha quedado con su coche y le ha quitado todas las tarjetas. No tiene nada.
—¿Y fue a pedirte ayuda? —pregunto.
—Sí.
—¿Y qué le dijiste? —No sé si me va a gustar la respuesta a esta pregunta.
—Le dije que haría lo que...