—¿Qué es este olor? —digo inhalando profundamente y exhalando con un suspiro.
—Pues esto no es nada. Por la noche es muy intenso. —Él también inspira hondo y se deleita
con el aroma mientras exhala. Estoy muy intrigada. Parece estar rememorando algo.
El aroma es divino, aunque sigue preocupándome nuestra ubicación, pero entonces el sol
aparece hacia el final del camino y los intermitentes rayos de luz que penetran a través del parabrisas me obligan a entornar los ojos, a pesar de que llevo puestas las gafas de sol. Es como si alguien hubiera encendido de repente una luz y me hubiera transportado al instante al...
Paraíso.
Me quedo sin...