Dejo a Derek en el bar y voy al servicio a buscar al idiota de mi hermano.
Me gustaría ir en otra dirección para sorprender a un par de personas, pero me centro en Lucas.
Ninguno de mis destinos potenciales me recibirá con los brazos abiertos, aunque decido confiar en
que Nick se encargue de esto. No quiero ni imaginarme lo que se estarán diciendo en el despacho.
Sólo espero que, pase lo que pase, a Dan no se le ocurra ir a cacareárselo a mis tíos, y tengo fe en
que mi marido haga que eso no suceda.
Abro la puerta y me encuentro a Lucas lavándose las manos...