No puedo parar. Todas y cada una de las imágenes me traen a la mente un pensamiento, y acabo
expresando en todas ellas mis recuerdos en palabras. Él no me detiene, así que continúo, como si
estuviera contando en un diario los últimos meses de mi vida. No necesito las imágenes, todos y cada
uno de esos momentos están grabados en mi cerebro, los buenos y los malos, pero éstos son todos
buenos. Y hay una infinidad de ellos. A veces es demasiado fácil olvidarse cuando las cosas menos
buenas se interponen. Nuestro breve tiempo juntos ha estado bombardeado con cosas malas, pero
todas estas cosas buenas superan esos momentos...