Sonrío para mis adentros, anticipando el momento en que él pondrá sus manos sobre mí, y espero ansiosamente que así sea. Sin embargo, sé que insistiré en que usemos un condón.
Me masajea con habilidad, sus manos expertas eliminando toda la tensión de mi cuerpo hasta que mi espalda vuelve a sentirse completamente normal. Aunque disfruto del contacto y la atención que me brinda, también estoy decidida a mantenernos seguros y protegidos en todo momento.
Así que, mientras me dejo llevar por el placer del masaje, también me aseguraré de que nuestras acciones estén marcadas por la responsabilidad y el cuidado mutuo. Es importante encontrar un equilibrio entre el disfrute...