«¿Qué estoy diciendo?»
Se gira de nuevo y apenas me da tiempo a soltarlo de la cintura cuando me baja del mueble y me deja en el suelo. Me petrifica con una mirada furiosa, me agarra de los brazos y me sacude ligeramente.
—¡Addison, no digas tonterías!
—¡Lo siento! —exclamo al instante. ¿Por qué estoy diciendo estas chorradas?—. Es que me duele tanto que creía que tendría peor aspecto.
—¡Bastante malo es ya! —Me suelta y regresa a la bañera, vierte un poco de aceite de lavanda y remueve el agua con la mano.
No sé cómo he podido decir esa estupidez. Me lo tengo merecido.
—He dicho que lo...