—Deberías mostrar algo de gratitud. —Abandona mi boca y se cruza de brazos—. ¿No te
parece? —Observa nuestros cuerpos y se aparta. Yo también miro hacia abajo y veo todo su
esplendor emergiendo de mi interior—. Mira eso. —Suspira y se queda quieto al borde de mi
abertura. Después me mira—. Joder, es perfecto. —gira a hundirse en mí con una larga exhalación
de aliento cálido que me acaricia la cara.
Empiezo a temblar y dejo caer los brazos.
—Vaya, está empezando a jadear —dice, y se apoya sobre los antebrazos—. Y está temblando
de pies a cabeza. —Sus caderas dan una sacudida irregular.
Él también jadea. Y también tiembla....