—Estoy hecha polvo. Necesito un subidón de azúcar —digo. Es lo mejor que se me ocurre.
—Pareces cansada. —Se sienta y me estudia detenidamente.
—Es que lo estoy. —Es la verdad. No necesito retorcerme el pelo.
—¿Por qué?
—Mucho estrés en el trabajo. —Es una media verdad, y tengo que esforzarme para mantener las
manos sobre la mesa—. ¿Y tú estás bien?
—Lucas y yo hicimos las pases, pero imagino que ya estás al tanto. —Desenvuelve su sándwich y le
da un mordisco.
Lo estoy, pero no se lo voy a confirmar.
—Es lo mejor para todos
—Sí, creo que así es. Pero tu y yo… —Me toma la mano—....