…
Podría quedarme aquí tumbada eternamente, observándolo dormir con sus tranquilas bocanadas de
aliento fresco acariciándome el rostro a intervalos intermitentes, reforzando la profunda sensación de pertenecerle en mi interior. Su manera tierna de colocarme la mano en el vientre está intensificando mi amor por mi hombre. Y la perfección de su cuerpo aumenta mi sed por su tacto. Me exasperan un millón de cosas de él, y por otro lado una infinidad de cosas hacen que lo adore. Incluso llego a adorar algunas de esas cosas exasperantes.
Incapaz de resistirme, acerco la mano y le paso el pulgar por la mejilla, cubierta por una barba
incipiente, y por los...