—¿Coral está preñada?
—Sí.
—¿Y dice que es de Nick?
—Sí. —Abro mi correo electrónico y le contesto como si tal cosa. Lo tengo superado.
—Pero ¿es mentira?
—Exacto.
—¿Y cómo lo sabes? —Me hace la pregunta con prudencia pero con razón, y ya me la esperaba.
—Porque ha intentado colarnos un cacahuete por una nuez.
—¿De qué cojones estás hablando?
Suspiro y continúo ojeando mi cuenta de correo sin prestar atención.
—Tiene una ecografía. Dice que es de cuatro meses, pero es evidente que no, y ha recortado
todas las posibles pruebas: la fecha, todo.
—¡Será puta! ¿Cómo puede estar tan desesperada?
—Ya ves. Estará de cuatro semanas como...