Suspira e inclina la cabeza para crujirse el cuello y aliviar así el estrés. No sé por qué está tan
agobiado. ¿Cuál sería su reacción si le dijera que voy a seguir trabajando para Marcus? Es más o
menos el mismo principio.
Se acerca a mí, me quita el vaso de las manos y me toma en brazos para sentarme sobre la
encimera. Me agarra de la mandíbula y me levanta la cara para que lo mire. Sigo con el ceño
fruncido mientras lo observo con ojos enfurecidos.
—Lily no tiene nada. La eché cuando lo confesó todo y no volví a pensar en el asunto. —Inspira hondo—. Hasta que...