Apenas reacciono cuando llegamos al Gramur. He dormido la mayor parte del viaje, y sigo agotada. Ni
siquiera intento salir del coche cuando Nick apaga el motor y me desabrocha el cinturón. Me quedo
hundida en el asiento de piel hasta que me saca él. Casi consigo abrir los ojos cuando estamos en el
ascensor para refrescarle a mi mente adormilada la belleza de mi marido. Mete la llave en la
cerradura, abre la puerta, la cierra de nuevo y me lleva en brazos a la planta superior. Sigo con los
ojos cerrados, pero reconozco la superficie blanda de la cama de la suite principal cuando me
deposita sobre ella....