Verter su amor en mí a través del contacto de nuestras bocas es su manera de hallar la fuerza que necesita para exteriorizarlo. Es su forma de comprobar que soy real antes de descargar un pasado de sufrimiento.
Deslizo las manos por debajo de su camiseta y me deleito acariciando los duros y fuertes
músculos de su estómago.
—Quítamela —murmura entre nuestros labios—. Por favor, despójanos de todo lo que nos
separa.
Su petición me hace flaquear ligeramente, pero cuando me besa con un poco más de fuerza,
vuelvo a recuperar la tónica del momento. No me estaba pidiendo sólo que le quite la ropa. Me
apresuro. La necesidad de...