Tomás y Pete se retiran y nos quedamos a solas en el bar, yo asombrada y en silencio y Nick
sirviendo agua para no tener que mirar a su esposa. Sabe que lo estoy observando boquiabierta, vaya si lo sabe.
Me giro para mirar al frente, tranquila y sosegada, pero por dentro estoy que muerdo. No
puedo contenerme.
—Si no vas a esa cocina, cambias mi comanda y me traes una copa de vino, voy a estar un paso
más cerca de irme a casa de mis padres lo que me queda de embarazo —le espeto.
Ahora sí que me mira. Sus sorprendidos ojos me están taladrando el perfil. Tomo...