—No quiero que nada arruine lo que tengo —dice con los dientes apretados al tiempo que
cierra los ojos con fuerza.
—Escúchame. —Lo agarro de la mejilla y le meneo la cara para obligarlo a abrir los ojos—.
Después de todo por lo que hemos pasado, ¿realmente crees que hay algo que pueda acabar con lo
nuestro? —Tiene que darse cuenta de que eso es imposible. Si eso es lo único que lo preocupa, estoy
más que decidida a que solucione el tema—. Será como tú digas. Iremos poco a poco, y ellos lo
aceptarán.
—Yo sólo te necesito a ti —masculla con amargura, y desliza las manos por debajo...