Me siento tremendamente aliviada cuando se aparta y me
ayuda a levantarme mientras él permanece de rodillas delante de mí. Me tomo mi tiempo para
colocarme bien la ropa y el pelo, cualquier cosa con tal de no enfrentarme a las masas de comensales
que, sin duda, estarán mirándonos con la boca abierta. Después de pasar mucho más tiempo del
necesario arreglándome, me decido a mirar a mi alrededor y deseo de nuevo que me parta un rayo al
instante o que se me trague un agujero negro. Siento la tentación de salir corriendo, pero entonces me
doy cuenta de que Nick sigue de rodillas delante de mí.
—Levántate —le...