No me detengo. La agarro de los pelos en un gesto muy poco femenino y la arrastro. La empotro contra la pared y la sostengo de la garganta. Gritos ahogados de estupefacción inundan el aire. Se hace de nuevo el silencio y lo único que se oye es el sonido de la respiración entrecortada de Lily.
—Como vuelvas a ponerle un dedo encima, te lo pida él o no, no pararé hasta romperte todos los putos huesos del cuerpo. ¿Entendido?
Abre los ojos de par en par. Intenta asentir bajo mi mano.
—¡¿ENTENDIDO?! —le grito en toda la cara. He perdido los estribos.
—Sí —rechina como puede a través de...