—¿Qué tipo de acuerdo? —pregunto. Entonces veo que se agacha y toma un cárdigan—. De eso,
nada, White. Me desmayaré del calor.
Lo deja caer exagerando la furia de un modo ridículo y teatral y se levanta.
—Vale, pero no me hago responsable si algún idiota te hace ojitos.
Lo observo perpleja. Está delante de mí, con un aspecto delicioso vestido con sus shorts largos
y su polo de Ralph Lauren con el cuello levantado, al estilo de Nick.
—Yo tengo que lidiar con los ojitos que te ponen a ti a diario.
Sonríe con malicia.
—Sí, y en seguida las aplastas a todas.
Me echo a reír y me...