Abro el sobre y saco una especie de tarjeta. Me quedo sin respiración en cuanto veo las letras
recortadas.
—¿Qué es? —pregunta Mark, muy preocupado.
Soy incapaz de articular palabra. Este tipo de cartas siempre se envían con cierta malicia, y
conforme voy leyendo el mensaje compuesto de recortes de distintos periódicos y revistas, mi
despreocupación por la advertencia anterior me parece bastante imprudente.
—Es otra advertencia —consigo decir casi sin aliento. Siento náuseas.
—¿Otra?
—Sí. Recibí una acompañada de unas flores marchitas. Pero la tiré a la basura y di por hecho
que se trataba de alguna vieja conquista sexual de Nick a la que le había dado calabazas....