—Iba a intentar ligar contigo y entonces sí que habría tenido que ir a matarlo.
Me río. ¿Es que acaso no lo ha hecho ya? No necesita que le diga que Marcus ya intentó ligar conmigo. Mejor me guardo ese dato.
—Yo creo que se lo has dejado muy claro. Ha sido vergonzoso —gruño.
—Era necesario —farfulla, y yo pongo los ojos en blanco para demostrarle lo harta que estoy.
—Deberías correr unos cuantos kilómetros más —digo—. ¡Uy, la bañera! —Doy un salto y corro hacia el cuarto de baño.
—¡Vuelve! ¡Yo te necesito más! —grita ante mi partida.
—¿No te has cansado ya de mí? —Cierro el grifo.
Llevo...