Marcos Rossi
Desde que me hice cargo de la empresa de mi abuelo, es como si viviera todo el tiempo con una pistola apuntándome a la cabeza, nunca fui el indicado para heredarla, mi tío era el indicado, después de todo yo tenía mis propios compromisos y nadie sabía a ciencia cierta lo que hacía, siempre me gustó ser un desconocido y nunca decir a ciencia cierta para qué vine a este mundo. Cuando mi tío murió en aquel accidente de coche y dejó a aquella chica sin recuerdos, enferma y magullada por fuera y por dentro, no supe qué hacer con ella. En cuanto ocurrió el accidente, mi abuelo...