Geovane Geordano
Cojo el coche, y salgo a la carretera, el nerviosismo y el estrés, no quería que esto hubiera pasado, que toda la verdad hubiera salido así, no quería que pasara todo esto, conduzco mi coche como un loco, no quiero que la decepción quede entre nosotros y que esto acabe con los dos, pero cuando veo lo que ha pasado, no me creo la escena que tengo delante, salgo del coche y cuando más intento correr para llegar no puedo, y como si cuanto más corriera, más necesitara correr Correr... Correr...
Me despierto todo sudado y veo que una vez más mi mente me ha jugado una mala pasada, el sueño que me persigue todas las noches, una pesadilla sin fin. Me levanto de la cama y voy al baño, me doy una ducha fría para despertarme, aún es de madrugada, pero salgo a correr, necesito sacar esta adrenalina de mi cuerpo, corro hasta la extenuación sintiendo como me tiemblan los músculos y decido volver al piso, el día estará despejado y Mia viene a mi mente, ¿habrá conseguido esa loca llegar sana y salva a su casa? No debería... Eso no me importa si es una loca de atar y quería salir de mi coche. Al menos eso es lo que intento meterme en la cabeza. Que odio a esta mujer y no me importa.
- Amigo mío, estás en todas las páginas de cotilleos", me dice André al entrar en el despacho.
- ¿A qué te refieres? - Hacía mucho tiempo que mi imagen no se asociaba a este tipo de noticias.
- Mira las redes sociales.
Inmediatamente cogí mi móvil y allí estaba mi nombre, solo que no era yo quien estaba allí sino mi mujer, la falsa, sí, era Mia Madson. Su foto en un bar bebiendo rodeada de gente, con su maleta al lado y la noticia: La mujer de Geovane Geordano ya estaba fuera de casa con maleta y todo. En otro sitio: Matrimonio en crisis y la noticia estaba en todos los medios: "El matrimonio de uno de los hombres más ricos de Italia no duró mucho. Varios sitios de cotilleos hablaban de mi supuesta esposa: Geovane Geordano tira a su mujer a la calle con la maleta en la mano y ella está triste y llorando en un bar de la ciudad y la gente de allí la consuela.
Nadie sabía que ella y yo teníamos un contrato matrimonial y que todo era mentira y por eso me asociaron con esa loca y eso puede traer varios efectos a mi bodega y a mi negocio. Esa loca nunca tiene noción de lo que hace, sabía que iba a arruinar la reputación que logré construir después de hacer tantas estupideces y ahora estoy muy bien en mi trabajo, haciendo las cosas bien y creciendo como nunca.
Gracias a Paola desperté para la vida y conseguí salir de la vida loca que llevaba, me recuperé y hoy mi empresa, Segreti Wines, está cerrando muchos contratos y evolucionando y la empresa de mi familia, Vinícola Geordano, se está restableciendo en el mercado después de la vida loca que llevaba y de la que me sentía culpable por no poder cerrar negocios debido a mi reputación, Pero en cuanto Paola llegó a mi vida las cosas cambiaron por completo, ella me ayudó a ser mejor hombre y a pensar primero en mi familia y en mi empresa, que la vida que llevaba no me iba a llevar a ningún lado y que iba a arruinar todo lo que había construido durante todos estos años con la familia Geordano.
Y ahora una chica inconsecuente como Mia Madson intenta arruinarlo todo de nuevo, hoy tengo inversores que ayudan a mi empresa a crecer en el mercado y si mi nombre se asocia a una persona que siempre está bebiendo y haciendo cosas malas, se irán rápidamente y tanto mi empresa como yo estaremos en problemas. Estoy furioso con ella, una chica que no tiene ni un ápice de responsabilidad de eso ya sabía y ahora estaba seguro.
- Mierda por qué acepté estar casado con ella un mes, sabía que me iba a meter en problemas", cojo una botella de whisky de la barra de mi despacho y la tiro contra la pared porque ahora mismo estoy muy enfadado.
Mia Madson siempre estuvo vinculada a escándalos, y me pareció una locura casarme con ella, pero me vi obligado a hacerlo y desgraciadamente tuve que aceptar por un poder superior, no sé qué tenía en la cabeza en ese momento. Siempre estuve en contra de todo eso y no quería, yo casándome con la actriz loca, que está todas las semanas en un sitio de chismes porque ni siquiera sabe cómo comportarse. De todas las locuras que he hecho, casarme con ella fue la peor.
Cogí mi móvil y marqué el número de la mujer que más odio en la vida, mientras miro su foto en algún bar sentado y bebiendo con varias personas, cada vez que miro su cara me da más asco y ganas de matarla. Sobre todo cuando dicen: ¿Es que Geovane Geordano no sabe tener a su mujer en casa? Pues a los pocos días de casada ahí está en un bar bebiendo, divirtiéndose y sin su marido. El teléfono suena insistentemente hasta que se cae y ella no contesta.
- Mierda, esta mujer me va a volver loco - doy un puñetazo en la mesa, llamo a mi secretaria y le doy una orden - Intenta hablar con Mia Madson, insiste hasta que conteste, es urgente.
- Sí señor - André me mira y aguanta una sonrisa, me dan ganas de matarlo.
Realmente no sé en qué estaba pensando, cuando te presionan para hacer algo que no quieres y tienes que renunciar a lo que no, quieres, por una persona a la que quieres y que te lo pide amablemente, ¿cómo dices que no? Sabía que esto no iba a funcionar, Mia siempre estaba envuelta en escándalos y su carrera como actriz iba de mal en peor, aún conseguía algunos papeles pero nada importante y con cada locura que hacía su carrera se iba por el desagüe.
- Señor, Mia Madson al teléfono - me avisa mi secretaria.
- Hola - la voz de la mujer era terrible y sonaba como si estuviera durmiendo.
- Loca, ¿qué has hecho? - le grito.
- Yo no he hecho nada, ¿quién es?
- Geovane Geordano.
- Esposo, ¿como estas? - fue sarcástica - Podemos pelear otro día, me duele la cabeza. ¡Adiós!
- No cuelgues el teléfono - pero ya era tarde, ya había colgado el teléfono y volví a llamar hasta que contestó.
- Geovane que quieres, deja de molestarme, me duele la cabeza.
- Quiero reunirme contigo ahora - porque yo lo he dicho.
- No voy a ir.
- Sí irás, o averiguaré dónde vives y llamaré a tu puerta, irresponsable.
- ¿Dónde quieres verme? - se enfadó.
Entonces le digo el nombre del restaurante y cuelga sin despedirse siquiera, no es que esperara que se despidiera ni nada, pero al menos por educación me hubiera gustado que fuera más amable. No sé qué le pasa a esta chica, quizás aún no ha encontrado su norte como me pasó a mí con Paola, siempre se está metiendo en líos y parece que disfruta con ello, puede que tenga una carrera brillante pero no se compromete a hacer nada.
Estoy revisando un contrato y termino perdiéndome en pensamientos que no debería, el olor de esa mujer parece estar presente y es como si mi cuerpo palpitara deseándola. Voy a su encuentro que seguramente llegará tarde, necesito decirle algunas verdades, ¿en qué estará pensando esa chica? Si estoy en ella es porque me pidió que estuviéramos casados un mes y parece que no está cumpliendo nada de lo que acordamos el día de la boda.
Preferí quedar con ella en el pequeño y acogedor restaurante, tendríamos intimidad para hablar e iba a decirle mis exigencias o nuestro matrimonio se desharía. Estaba sentado a la mesa y degustando uno de mis vinos favoritos, Segreto Dell'amore (Secreto de amor) era el buque insignia de mi bodega, extremadamente delicioso, la chica que llevaba tenis, vaqueros, camiseta y gorra, ocultando su rostro con gafas de sol, estaba allí para verme, caminó hasta donde yo estaba y el camarero la siguió y le acercó la silla para que se sentara.
- Dime, Geovane, ¿qué quieres de mí a estas horas de la mañana?
- ¿Las cosas que has hecho? ¿Has visto la página de cotilleos de hoy? Mi nombre y el tuyo están en todas.
- Firma que somos famosos, ¿es eso?
- Quiero que te comprometas -la señalo- a no hacer las cosas que estás haciendo, tengo una lista en mi despacho y vendrás conmigo a recogerla y no harás ninguna de las cosas que figuran en ella o mañana mismo pediré el divorcio.
- Me lo prometiste -amplió los ojos-.
- Tengo una empresa Mia y no puedo tener mi nombre asociado a escándalos y tú no pareces entenderlo -me pongo en pie- Vamos tú ven conmigo a la empresa y coge esta lista y síguela. Nuestro matrimonio termina aquí.
Ella y yo fuimos a mi oficina, los dos estuvimos en silencio todo el camino, todo estaba tranquilo y todo iba como lo había planeado hasta que entramos en el ascensor, yo fui el primero en subir y ella vino justo detrás de mí quedándose delante de mí, y el olor de esa mujer me hizo hacerme un lío con mis propios sentimientos, ella dio un paso atrás y yo estaba a su lado nuestros cuerpos se juntaron y no pude resistirme a ella, era como si mi cuerpo tuviera vida propia, la agarré de la cintura y su cuerpo se agitó dejándome duro, me encajo en la curva de su cuello y la sigo hasta el lóbulo de su oreja y paso mi lengua por allí y ella suelta un gemido, la doy la vuelta y la apoyo contra la pared del ascensor, el deseo que ambos estamos sintiendo ahora mismo, ¿cómo puede pasar esto con personas que se odian?
- Te deseo Mia -le susurro al oído.
- Ah, Geovane -su voz salió como un gemido que me volvió loco-, yo también te deseo -empuje su cuerpo que se aferra al mío y en una fracción de segundo está en mi regazo, no sé qué va a pasar, sólo sé que mi cuerpo palpita deseando el suyo.