Mia Madson
Su madre se acercó a donde él estaba parado, tomó el pedazo de papel de su mano y lo observó con mucha atención, se puso sus lentes para poder ver mejor, sus ojos estaban casi cerrados, de tanta atención, era como si todos estuvieran incrédulos de lo que Geovane y yo decíamos. Tal vez todos allí pensaban que los dos mentíamos, excepto su abuelo que nos observaba con más atención.
- ¿Estás seguro de que ese hombre de la foto eres tú, hijo mío?
- Mamá, te digo la verdad, porque Mia y yo mentiríamos: ella sabía toda la verdad sobre nuestra situación matrimonial, pero le gustaba dejar...