Intentaba alejarme de él, el vestido que llevaba no sólo era holgado, debido al botón que lo había estropeado también era largo. Los pasos que di hacia atrás tratando de huir de la verdad, terminaron por hacerme tropezar y caer sobre un espejo que estaba detrás de mí y, en el momento de mi descubrimiento, me decepcioné de él.
La habitación donde ambos nos encontrábamos estaba llena de espejos y Matteo se colocó de frente a mí, pero pude ver bien su espalda. Fue algo que me llamó la atención: su espalda. Mientras hablaba, mis ojos no podían salir de la imagen que reflejaba el espejo. El hombre que tenía...