Geovane Geordano
Los besos de aquella mujer hechizaban mi cuerpo, mis manos subían por los costados de sus piernas y presionaba su piel, ella estaba allí sentada en la mesa de mi sala, toda expuesta para mí, el vestido ya estaba en su cintura y sus manos se animaban a descubrir mi cuerpo, entre besos y descubrimientos pasa su mano por la parte delantera de mi pantalón que guarda un volumen de deseo incontrolable por aquella mujer.
Ella abre la cremallera y yo respiro hondo, la ansiedad de sentir su piel junto a la mía, echo la cabeza hacia atrás cuando esto ocurre, y ella mueve mi miembro, volviéndome cada...