Mia Madson
Una vez más me desperté y él no estaba, fui a la cocina sonriendo, pensé que estaba aquí como el día anterior haciéndonos el desayuno, pero esta vez solo me encontré con María, que me miró y se encogió de hombros.
- Hoy estoy aquí, mi chico se ha ido a trabajar, ha salido muy temprano y ha dicho que tenía mucho trabajo y que prefería no despertarte - se limpió las manos en el paño de cocina y dijo - siento decepcionarte, pero el desayuno lo tomaré yo.
- Buenos días, María - bajo la cabeza y probablemente estoy roja como un tomate - yo también disfruto...