Geovane Geordano
Estoy un poco perplejo, porque saber la verdad me ha dejado un poco mareado. Siempre pensé que Negro era un hombre y no una mujer, de hecho mi esposa. Ironías del destino o no, habíamos estado entrelazados el uno con el otro desde el día del accidente, recordaba sus ojos, lo perdidos que estaban aquel día al perder a sus padres y yo, que también estaba perdido en mis sentimientos y mi dolor, no me fijaba mucho en su cara, sólo quería sacarla de allí y salvarle la vida para que no se convirtiera en otra víctima de aquella tragedia.
Marcos me confió que el padre de Mia...