Maite soltó una carcajada —¿Y cómo piensas evitarlo? Lo llevo en mi vientre, imbécil. Estará conmigo por ocho meses más y una vez que nazca, no te quedarás con mi hijo.
Marcos sonrió de medio lado —¿Cómo piensas impedirlo? Si es mío, lo llevaré conmigo y nunca más volverás a verlo.
Maite sentía ganas de lanzarse al hombre y asesinarlo, porque sabía que ese hombre era capaz de hacer cualquier cosa para quedarse con su hijo, pero para que eso sucediera, primero tenía que asesinarla.
Por otra parte, en el hospital, cuando Emma despertó, una enfermera se encontraba ahí. Al ver a la mujer despierta, sintió tristeza.
—¿Cómo está mi...