Abro mis brazos—Vengo a despedirme porque ya es hora de descansar—digo elevando mis hombros.
Suelta a la mujer y camina hacia mi, pone un mano en mi frente—No tienes fiebres, ¿Qué te duele?—pregunta irónicamente.
Largo una carcajada—No me duele nada, solo que Alan—lo señalo detrás mío.
Mueve su cabeza y sonríe, sabia que si le daba tiempo podría ser como Drake pensaba—Ya entiendo, veo que mi llamado hizo que reaccione y ahora todo cambio entre ustedes—dice abrazándome sobre mis hombros.
Lo observo de reojos—¿Qué llamado?¿De que estas hablando?—pregunte mirándolo.
—Es que debía dar un pequeño empujón, es un hombre necio y debí apretar un poco— explica soltándome y mirándome—Lo llame...