El amor de mi vida me había matado en ese instante. Ya no era lo mismo que antes y eso lo entendi cuando agarro los documentos, firmo y se los entrego a mi padre. No dude un segundo y logré tomar su mano –¿Por qué estás diciendo esto?– pregunte con un llanto sin parar.
Se soltó de mi agarre –Por qué ya me contó mi primo que todo esto venía de antes y no quiero verte más. Es lo mejor para los dos, Harper – sostiene.
Mi padre se coloca a su lado –Ya hablamos con Alan y sus padres, quedo todo bien. Somos familias prácticamente y no queremos incomodidad,...