Horas después
La cena que hemos pedido ya está sobre la mesa que hay en la habitación, y al mirar a mi alrededor, agradezco el no haber dejado entrar al camarero. La cama es un desorden total, nuestra ropa sigue tirada sobre el suelo, y me veo en la obligación de agacharme a recoger del suelo los rastros que han quedado de lo sucedido aquí; más precisamente dos veces... Voy hacia el baño para desechar los condones en la basura y me distraigo con ella mirándose en el espejo. —¿Te encuentras bien?— Pregunto mientras los tiro en la basura y luego lavo mis manos.
Ella termina de cerrar el albornoz...