Ayudo a David a entrar las cosas de Alai y una vez que todo está a un costado, cierro la puerta. Su mirada expectante sobre mí me intimida un poco y es que esta vez me está mirando como suegro y no como amigo o socio.
—¿Te ofrezco algo de tomar? — pregunto rompiendo el hielo, pero la tímida risa de Alai me sorprende haciendo que la tenga que mirar —¿Qué sucede? — pregunto un poco confundido y se acerca a nosotros.
—Que están actuando como dos extraños cuando no es así. — expone y mira a su padre —Papá, sé que lo mío con Martin te tomó por sorpresa,...